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Richard Coleman: cuatro décadas de canciones en tiempo presente

Hay artistas cuya trayectoria puede medirse en años, discos o bandas. La de Richard Coleman también puede medirse en canciones. Algunas nacieron hace cuatro décadas, otras tienen apenas unos meses, pero sobre el escenario todas parecen pertenecer al mismo universo. Eso quedó claro el sábado 22 de agosto en Niceto Club, donde Coleman y su Trans-Siberian Express recorrieron 21 temas sin convertir la noche en un ejercicio de arqueología musical.
El comienzo tuvo su propia lógica. Primero fue la presentación del videoclip de “Oscuras intenciones” y después, “Computer World”, la composición de Kraftwerk que Coleman ya había registrado en Actual, su álbum en vivo. Una elección que funcionó como puerta de entrada a un concierto en el que las referencias podían cambiar de época y procedencia, pero nunca de identidad.
A partir de allí, el repertorio se movió con libertad. Las canciones de «El (in)correcto uso de la metáfora» tuvieron una presencia importante a lo largo de la noche. Salimos caminando, Como antes, Eternidad, Oscuras intenciones, Fiebre, Polaroid y Residencia fueron delineando un show en el que las guitarras ocuparon un lugar central, sostenidas por una banda que conoce perfectamente cuándo avanzar y cuándo dejar espacio. Daniel Castro en bajo, Gonzalo Córdoba en guitarra, Bodie en sintetizadores y Diego Cariola en batería acompañaron a Coleman con una solidez que permitió que cada canción conservara su carácter. Para la ocasión el Trans-Siberian Express fue XL con la presencia de Flopa Lestani y Juan Blas Caballero.
También apareció Fricción, una de las estaciones inevitables de la historia de Coleman. “Para terminar” tuvo a Carca como invitado, en uno de los encuentros que le dieron al recital un carácter todavía más especial. Más adelante llegaría “Entre sábanas”, del primer disco de Fricción, recuperada para El (in)correcto uso de la metáfora. Dos canciones separadas por décadas que, en esta versión, parecieron menos distantes de lo que indican sus fechas de origen.
El ex Tía Newton no fue el único invitado. Fabio «Rey» Pastrello (guitarrista de Los Brujos, San Martín Vampire y Adicta) aportó más electricidad en Durante la demolición (otra de Fricción), Días futuros y Dale Salida. En el comienzo de los bises, Lidia Borda regaló su increíble voz en “El Buque”, replicando el registro del último track de “El (in)correcto…”.
Uno de los momentos más significativos llegó con “Naturaleza muerta”. La canción, compuesta junto a Gustavo Cerati, incluida en Fuerza natural, apareció como un homenaje a quien fuera su socio artístico y amigo. .
El recorrido siguió entrando y saliendo de diferentes momentos de su obra. Sonaron Hamacándote y Turbo Elixir de «Siberia Country Club»; y Desechos cósmicos y Días futuros de “Fácil”. Incandescente, del disco homónimo, fue el cierre de un show memorable.
Para el tramo final llegaron “Tuyo” (con Carca) y “Dale Salida” (con Carca y Fabio Rey) del repertorio de Los 7 Delfines. Pura intensidad y electricidad hasta el último acorde.
Más que una suma de etapas, el recital dejó la sensación de estar frente a una obra que continúa desarrollándose. Coleman no necesita reproducir exactamente aquello que alguna vez hizo para demostrar de dónde viene (bien por no incluir la archiconocida versión de Héroes) . Puede recuperar una canción de Fricción, pasar por Los 7 Delfines, detenerse en una composición ligada a Cerati y volver inmediatamente a su producción solista sin que el recorrido pierda coherencia. Quizás allí esté una de las claves de su permanencia. Richard no parece tocar sus canciones para recordar quién fue, sino para comprobar qué pueden seguir diciendo ahora. Y cuando esas canciones vuelven a sonar con una banda como el Trans-Siberian Express, queda claro que todavía tienen bastante por decir.




